Crónica

CON EL BALÓN EN LA MANO Y LA GARRA EN EL CORAZÓN

Noche de viernes en la ciudad de Santa Fe. Los Juegos Suramericanos coparon el sur de la capital santafesina y el Estadio Invencible desfila con sus luces. Se venía un partidazo y la gente se acercaba para pasar un evento en familia y con amigos.

Juan Manuel TorresPor Juan Manuel TorresPeriodista deportivo
6 min de lectura
Los equipos preparados para los himnos.
Los equipos preparados para los himnos.

Con su forma cuadrada, de lata gris enorme, el Invencible de día impone pero le falta una pizca de color. Sin embargo, cuando cae el Sol, se encienden los reflectores y todo comienza a pasar de blanco y negro, a una combinación de naranja, azul oscuro y violeta.

Como cada tarde, desde el 16 de septiembre, a las 19:30 la selección argentina de handball femenino tenía un compromiso por el certamen internacional que tiene paralizada a la provincia de Santa Fe. El viernes no era un partido más, se enfrentaban a la garra charrúa. Siempre combativas, las uruguayas llegaron con una bolsa llena de goles cargando en su espalda. Habían vencido a Perú y Colombia, marcando 91 tantos entre ambos partidos. Pero La Garra no se achicó. Arrastraban dos victorias también, sabían que una victoria las dejaba muy bien posicionada para las últimas dos fechas.

El público comenzó a ingresar alrededor de las 19:00. Familias, grupos de amigos, voluntarios, prensa, colegios, el estadio estaba repleto. La música hacía vibrar los asientos y cabinas. Mientras, las jugadoras calentaban en medio del nuevo parquet, el cual relucía a lo lejos. Las atletas terminaron los movimientos previos y fueron a alistarse, bajo la mirada de miles de espectadores, una cantidad que seguía incrementando.

Cuando se acercaba el horario de partido, las banderas salen a la cancha, la música no aflojaba, sino que cada vez era más fuerte. Los chicos y chicas del voluntariado llevaban la bandera de ODESUR, la organización, y la de Argentina y Uruguay, cargando el asta en sus hombros. Al llegar a la mitad del rectángulo de juego, el sonido baja y aparece una voz que se escucha en cada partido en el imponente estadio, la del locutor. Dio la bienvenida a los equipos, nombre por nombre, y se pusieron en fila mirando a la tribuna, con la terna arbitral entre ambos conjuntos.

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Con todos los espectadores de pie, el combinado charrúa mostrando respeto, y la selección argentina con la mano en el corazón y la vista en la bandera Argentina, el Himno Nacional resonó hasta el cielo. Al unísono, en el estadio se escuchó "coronados de gloria vivamos, o juremos con gloria morir", seguido de un estrenduoso aplauso. Luego de devolver la cortesía de silencio hacia la canción que representa a Uruguay, el partido se puso en marcha.

Las argentinas mirando el arco que da a Barrio Centenario. Las uruguayas atacaban la portería del lado de la Avenida Circunvalación. Ruido en las tribunas, indicaciones desde los bancos, y gritos dentro de la cancha. El encuentro comenzó repleto de emociones. Nervios, ansiedad, ambos conjuntos quería cometer la menor cantidad de errores, sentían la mirada de miles de personas cada vez que recibían la pelota.

Las locales son conducidas por su técnico Mariano Muñoz, un hombre de 39 años, que está cumpliendo su segunda año delante de La Garra. Su equipo fue protagonista desde el comienzo, manteniendo la posesión, y alternando posiciones para distraer la defensa rival. Atacaban por todos lados, pero todo era dirigido por una jugadora: Carolina Bono, la directora de orquesta. La número 24 de Argentina se desempeña de central, y como su nombre lo dice, se encuentra en el medio de la formación, reparte la pelota para los costados, o canta la jugada mientras pasa la pelota a una compañera. Además, se atrevía a tirar, y con gran calidad y efectividad, fue la mayor anotador argentina del partido. La jugadora de 26 años fue la gran figura de la noche, una pesadilla para las uruguayas que nunca pudieron contrarestar.

Las celestes están bajo las órdenes de Leonardo Puñales. Sus dirigidas se manejaban con un bloque bajo, esperando el error rival para salir de contra con la rapidez de sus jugadoras. La máxima anotadora de la noche fue Paula Eastman, de 29 años, con 6 goles. El plan de Uruguay fue raro. Un equipo que hizo 91 tantos en 2 partidos, prefirió resguardarse. Claramente enfrente tenía a su mejor oponente, además que eran las locales. Pero cuando uno tiene una fortaleza debe aprovecharla. Las uruguayas fueron férreas en defensa, cometieron muchas faltas, algunas fuertes, pero no tuvieron muchas chances al dejarla la posesión a las argentinas.

La primera etapa fue toda de Argentina. Malena Cavo, la 17 de las locales, era una de las armas letales de Muñoz. Su potente zurda dirigió el balón al ángulo del arco uruguayo varias veces. Entre ella por la derecha, y Bono por el centro, las argentinas sacaron una rápida ventaja y la mantuvo, pero no pudo agrandarla. 14-10 terminaron los primeros 30 minutos. Las jugadoras rápidamente fueron a los vestuarios, menos las arqueras. Se podía ver a Candelaria Cuadrado, la portera titular de La Garra, y a Lola Nuñez, su relevo, haciendo movimientos en el descanso.

Pero el público esperaba a la figura más importante de los Juegos Suramericanos: Capi. La mascota oficial, siempre carismática, atendiendo a la gente, salió al campo de juego e hizo bailar al público, con la música a todo lo que da. La sonrisa de los más chicos era deslumbrante. Contagiaba a los más grandes. Pero el show debe continuar, y Capi dio lugar a que el partido continúe.

El complemento fue más parejo. Rápidamente Uruguay acortó distancia y se puso a tiro. Pero había un factor extra deportivo que no falta nunca en los Juegos Suramericanos en Santa Fe: el apoyo del público local. Cada jugada era vivida al límite por los espectadores santafesinos. No dejaban de alentar, gritaban cada recuperación, cada gol, cada atajada, como si fuera lo último. Y eso motivó a las jugadoras. La portera Cuadrado se agigantó con cada tapada y achicó el arco, parecía imposible que la venzan. El parcial fue 12-11 para Argentina, dando como resultado final 26-21 para La Garra.

El público presente en el Estadio Invencible a las 21:00 del viernes 18 de septiembre de 2026 estalló en un grito de victoria cuando la chicharra sonó, dando por concluido el tercer partido del grupo. La gente estaba feliz, alentando, festejando el triunfo como si fuera una final. Las chicas, en la cancha, tenían una emoción enorme, veían las tribunas con caras de sorprendidas por el apoyo del público.

De a poco el las butacas se empezaron a vaciar y el, ahora, Bulevar Tacca se colmó de hinchas contentos que volvían a sus casas a contarles a todos lo que es una noche de handball en el Invencible. Las chicas no tienen tanto descanso. Hoy sábado enfrentan a Perú y mañana a Paraguay. Si salen primeras obtienen la medalla de oro. Seguirám siendo acompañadas por el público, y sin importar el rival, podrán toda la garra y corazón para ganar.

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Juan Manuel Torres
Escribe

Juan Manuel Torres

Periodista deportivo · Radio Mate Gol

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Publicado el 19 de septiembre de 2026 · 12:23

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